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lunes, 16 de febrero de 2015

Carta de una desconocida - A ti, que nunca me has conocido


"El curso de nuestra vidas puede cambiar por cosas tan pequeñas. Tantas que van pasando, cada una pendiente de sus propios problemas. Tantas caras que uno fácilmente podría haber perdido. Ahora sé que nada sucede por casualidad. Se mide cada momento....; cada paso se cuenta. " - Lisa Berndle

El amor es seguramente uno de los conceptos más explotados y que da mejores frutos en una historia dramática. Max Ophüls fue uno de los directores que mejor supo comprender y mostrar el romanticismo en sus películas en las cuales las mujeres tienen un valor muy importante y vital en sus relatos. Tal vez fuera en exceso europea en una época en la cual Estados Unidos estaba en plena posguerra (de hecho fracasó en taquilla). Pero a lo largo de los años se ha erigido como tal vez la película más apreciada de la filmografía de Ophüls y uno de los emblemas del melodrama romántico.' Carta de una desconocida' se revela como un amor que bordea la obsesión, un delirio romántico de amores perdidos y olvidados.

Ophüls y el guionista Howard Koch trabajaron a partir de la novela de Stefan Zweig. Anteriormente en 1933, se rodó 'Parece que fue ayer' protagonizada por Margaret Sullavan y dirigida por el siempre eficiente John M. Stahl. En su versión de 1948, Ophüls la ambienta sobre 1900 en algún lugar de Viena donde se encuentra Stefan Brand, un apuesto caballero de mediana edad, una vez un músico de renombre que en esa noche en particular recibe una carta que se abre diciendo:  "Cuando leas esta carta, puede que haya muerto. . . Si esta carta llega a tus manos, verás cómo fui tuya sin que tú siquiera supieses que existía". A partir de ese momento la narración adquiere carácter epistolar ya que la mayor parte de la películas es una visualización a través de flasbacks de la larga carta de Lisa, la mujer que le escribe a Stefan. En esa carta se muestran las letras escritas por una mujer entregada a un hombre que no siquiera la recuerda, el amor de su vida y el foco de cada decisión importante que toma en su vida. La llegada de Stefan a la vida de Lisa se produce en plena adolescencia,  un segundo nacimiento en su vida y que funciona como tránsito de su fantasía adolescente hacia el verdadero y doloroso amor adulto.



'Carta de una desconocida' pone en cuestión esa idea de vivir para el amor. Lisa es una soñadora en un mundo real y a medida que la película avanza el enfoque que tiene Lisa de Stefan se vuelve menos atractivo. La idealización que tenía de Stefan dado su ciego amor se va disipando y más aún cuando tira a la basura el amor de otro hombre que la adora y pone en peligro el futuro de su hijo para disfrutar de la fantasía de un hombre que ni siquiera puede recordar la aventura que tuvieron juntos una noche. Todos hemos cometido errores y todo recordamos a una persona o varias de nuestro pasado con la cual o cuales no hicimos lo correctos y nos dejamos llevar por impulsos irracionales. Lo peor sucede cuando encaras todo eso solo. En la carta que se narra en la película, no se juzga ni critica a Lisa. Averiguamos lo que pasa por nuestra cuenta. Sin la carta no se podría saber que nos está contando la película y nos eliminaría esa perspectiva tan interesante. Aunque también ayuda ese punto de vista de Lisa, esa exploración detallada del deseo romántico femenino. Lisa crea su propio mundo y todo gira alrededor de ella.  Y a todo esto ayuda y mucho Joan Fontaine, más recordada por su inolvidable 'Rebeca'. Fontaine ya realizó películas de similares características que 'Carta de una desconocida' como 'La ninfa constante' donde era una niña inocente que se encapricha de un hombre y en 'Alma rebelde', adaptación de la novela de  Charlotte Brontë 'Jane Eyre'. En cada uno de esos casos, Fontaine es una mujer sensible, vulnerable pero también valiente. En la mayoría de los casos su virtud es recompensada con ese príncipe azul. Pero en 'Carta de una desconocida' parte de una premisa más realista. Lisa mantiene sus sueños románticos, abandona una vida predeterminada de matrimonio e hijos para perseguir sus sueños. No le importa que su amor platónico la haya olvidado. Su amor se convierte en una locura autodestructiva, una búsqueda obsesiva.

Desde la secuencia inicial de la película, donde se enmarca el atractivo perfil de Stefan, Ophüls consigue en hora y media transmitir de manera elegante y equilibrada los distintos elementos de la trama y de resolver con gran soltura las elipsis temporales que contiene. Y eso lo realiza Ophüls con todos los recursos cinematográficos que tiene a su disposición entre los que destacan, además de las estupendas actuaciones de Louis Jourdan y Joan Fontaine, la cuidada e iluminada fotografía de Franz Planer y las melodías melancólicas compuestas por Daniele Amfitheatrof. Pero el principal problema de Ophüls era que apenas hablaba inglés, lo cual ya supuso un problema con la primera película que dirigió en Hollywood, 'La conquista de un reino' en 1947. El problema se resolvió gracias al productor John Houseman, que hablaba francés con fluidez. Con la supervisión de Houseman, Koch y Ophüls empezaron a trabajar en el guión. Ophüls era muy exigente a la vez que creativo pero Houseman aportó detalles muy característicos a la película como el parque de atracciones lleno de nieve, el salón de baile donde los protagonistas bailan bajo los compases de Strauss tocados por una orquesta femenina y el 'falso' viaje en tren a través de tantos paises. A pesar de esas aportaciones, Ophüls y Houseman tuvieron discrepancias sobre varios elementos de la película en cuestión de extras y de exceso de producción que retrasarían la finalización del rodaje.


Aún así, Ophüls consiguió crear ese entorno perfecto, una representación realista de la Viena de principios de siglo, con un gran diseño de producción, la puesta en escena, el uso de la cámara y la elección de las piezas musicales clásicas, como Liszt y Mozart. Además de detalles como la escena de la ópera donde se representa 'La flauta mágica', donde uno de los personajes no reconoce a su verdadero amor cuando ella lo visita. A pesar de todos estos esfuerzo de Ophüls, 'Carta de una desconocida' recibió críticas dispares, alabando por una parte su dirección artística o criticando su ritmo lento. Tampoco era el tipo de película que buscaban las audiencias después de la guerra, ni Jourdan destilaba el atractivo necesario para entender esa devoción de Fontaine. La trama fatalista en una peli de este género romántico tampoco ayudaba.  Pese a ese fracaso, Ophüls no dejó de hacer películas de un mismo perfil pero en Francia como 'La Ronda', 'El placer', 'Madame de ...' y finalmente 'Lola Montes'. 'Carta de una desconocida' es una de esas películas que ha sido más apreciada cuando más tiempo ha pasado desde su estreno y considerada una de las más grandes películas románticas jamás hechas.

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